Hoy se celebra el Primer día del verano en Islandia y aunque llevamos varios días con temperaturas “muy cálidas” (7º) yo no me fío que la semana pasada en menos de 5 horas sopló el viento, nevó, llovió y salió el sol (aunque los islandeses dicen que en Semana Santa siempre hace mal tiempo) y como se dice en Castilla “hasta el 40 de mayo no te quites el sayo”. Aunque los comercios no cerraban hoy es un “official flag day” y como consecuencia, anoche los bares abrían como si fuera fin de semana.
Un poquito de historia:
En Islandia el año estaba dividido en inviernos y veranos y hasta finales del siglo XVIII cuando el calendario gregoriano se instauró la gente contaba su edad en inviernos en vez de en años. El primer día del verano es también el primer día del mes de harpa. No está clara la derivación de este nombre, pero puede hacer referencia al duro clima de primavera, que tradicionalmente se interpretó como el nombre de una chica joven. El mes de þorri era un hombre y Goá era una mujer, Harpa era a veces llamada su hija. Como el mes de Harpa se creía generalmente que hacía referencia al nombre de la chica, no sorprende que el Primer día del verano se encariñase de las chicas jóvenes. En el primer día de Harpa, conocido también como yngismeyjardagur o Día de la Doncella, los jóvenes muchachos supuestamente acogían las “doncellas”, Harpa, y eran especialmente corteses y y atentos con ellas. Ellas les devolvían el cumplido en yngismannadagur (Día de los Muchachos), el primer día del mes de Einmánuður. Mientras el día de San Valentín no es conocido por los amantes islandeses, el Día de la Doncella y de los Muchachos lleva a cabo la misma función.Aunque se hacen esporádicas referencias a las festividades del principio del verano en las sagas islandesas, esto no es evidente en los eventos sociales llevados a cabo en este día hasta el siglo XVIII. En muchos casos el Primer día del verano parece que se celebraba con una generosa porción de comida dada a los miembros de la familia. En el noroeste, había tartas de verano las cuales eran enormes tartas de pan de centeno, en las que se comparte la comida almacenada y se daban regalos. En el siglo XIX los regalos de verano eran todavía más comunes que los regalos de navidades. Eran regalos de los padres a los hijos, del marido a la mujer y viceversa o del amo al sirviente. Mientras esta costumbre ha crecido menos con la proliferación de otros días de dar regalos (cumpleaños, navidad, etc), los islandeses todavía intercambian deseos por un “feliz verano”.
Aunque el verano por no muchos razones llega a Islandia en la tercera semana de abril, en la antigua comunidad granjera era habitual empezar simbólicamente las tareas del verano, puede que extendiendo abono en las tierras aunque no eran las únicas tareas que se llevaban a cabo ese día que generalmente era fiesta ya que a los animales domesticos les sacaban de sus establos y les quitaban los cascos por unas horas, si el clima lo permitía.Durante siglos, el Primer día del verano ha sido ante todo un día para los niños ya que se reunían con las granjas vecinas para jugar juntos y no se esperaba que trabajaran ese día. Al principios del siglo XX, se empezaron a organizar actividades para los niños que se llevaban a cabo este día y en 1921 el primer día oficial de los niños se lleva a cabo en Reykjavik. Ahora este día se caracteriza por varios desfiles y entretenimiento al aire libre.
Es considerado un buen augurio que el verano y el invierno se “congelen juntos”, por ejemplo si hiela en la noche anterior del Primer día del verano. Un plato de agua es normalmente dejado fuera en un sitio abrigado para ver si las temperaturas disminuyen bajo cero. Otra tradición consistía en contar a alguien la fortuna desde la luna de verano (por ejemplo la luna siguiente a la luna de Semana Santa). Después de ver la primera luna nueva del verano hay que permancer en silencio y esperar a que se dirijan a uno, se dice que se podía presagiar cualquier bien o enfermedad. La historía más famosa de este tipo es la de una joven recién prometida quien vió la luna de verano y que cuando se sentó en una decrépita silla alguien le dijo: “Ten cuidado, está poco firme”. Su novio le dejó ese verano.
Más información: Árni Björnsson (1932 – ). High days and holidays in Iceland. translation by Anna H. Yates. / Reykjavik : Mál og menning, 1995.





que bonita historia, digo yo, el verano alli como que no se nota demasiado por lo que comentas ya que el tiempo cambia de forma muy radical en pocos minutos, saludos
Comment by puck73 — Friday, 21 April 2006 @ 11:04
Me gustaría hacer algunos comentarios contigo, mi familia es de Soria/Burgos, mi hija está buscando a alguien que esté de Eramus ahí, para preguntar cosas.
Espero que me respondas. Un abrazo
Comment by Mary — Thursday, 27 April 2006 @ 17:54