Cuando llegas a Islandia te das cuenta que en la calle principal, Laugavegur, los coches circulan muy despacio. Al principio pensé que era porque era la calle comercial y era por prudencia. Luego te das cuenta que se paran sin lugar a cuentas y que lo utilizan como un escaparate de sus coches, su música o la vestimenta de los conductores. Es decir, llamar la atención. La sorpresa me la llevé cuando me explicaron que esa actitud tenía nombre Rúntur, hacer rúntur. El recorrido empieza en la unión de Laugavegur con Snorrabraut y suele acabar en la intercesión de Laékjargata.

Este último coche estaba siempre aparcado cerca de casa de unos amigos y me encantaba con sus elefantes apretujados.
Una gallega dice que los islandeses son nuevos ricos y eso se demuestra en muchos de los coches que tienen, que teniendo en cuenta las características de Islandia o las normas de velocidad (la máxima permitida es 90 km/h) me parece una tontería tener un coche de esas características. Además de los coches personales, todos los fines de semana se ve alguna limusina haciendo rúntur. Supongo que los islandeses no saben que hacer con el dinero que tienen.
He de reconocer que yo misma he hecho rúntur con el coche de alquiler al volver de los viajes, pero es que era la única forma de llegar a mi portal. Este verano era peor ya que vivía en la misma Laugavegur, dentro del recorrido del rúntur. Esto último hizo que odiara esta lentitud sin sentido gasta gasolina y que pidiera torcer en la primera bocacalle que pudiera cuando venían a buscarme en coche. Alguna aún se acuerda cuando, en contra de su voluntad, hizo rúntur con Alaska y las canciones que mas odian los italianos a máxima potencia. ¿Verdad Silvia? La pobre aún siente vergüenza ajena cuando lo cuentan.








