Aclimatándome a España: temperaturas y bichos
Que decir Islandia de como contestación ¡¡uff, que frío!! no es ninguna novedad para mí habiendome críado en Soria. Es más, este año cuando alguien se empeñaba en preguntarme por la ciudad española de donde era, la respuesta era diferente. No tenían ni idea. Lo mejor es que cuando les preguntaba si habían estado en España y dónde, solía ser Mallorca o la costa Mediterránea (los islandeses a Torrevieja, Alicante) Sólo uno me dijo lo del frío y es que había tenido a una soriana de compañera de piso en Alemania y o ella sólo le contó eso o él sólo se acuerda de ese dato.
Lo cierto es que en Islandia no hay una gran diferencia en cuanto a las temperaturas durante todo el año. Como dijo un italiano, si tenemos en cuenta la temperatura media durante todo el año (6º – 10º) caemos en la cuenta que llevamos todo el año dentro de un frigorífico. Tras un año en el frigorífico islandés y gracias también a mis compañeras de piso este verano he ido en tirantes o en manga corta a determinadas horas del día como un islandés más. Y digo gracias a mis compañeras de piso porque a los bebes, para que se aclimaten se les deja dentro del carrito fuera de la cafetería mientras nos tomamos un café y mis compañeras de piso hicieron algo parecido conmigo. Como soy friolera siempre cierro todas las ventanas y me tengo que poner una manta cuando paso mucho rato sentada. Pues ellas llegaban de la calle y como hacía calor en casa, me abrían todas las ventanas. Al final, me aclimataron y mientras el resto de Erasmus seguían yendo con abrigo por la calle en mayo, yo iba con un jersey. Ahora toca desaclimatarse. Menos mal que hoy ha llovido en Soria y han bajado las temperaturas, porque 28ºC durante la noche no es normal en estas latitudes.
Otra característica de Islandia es que no hay bichos. Bueno, si vas al lago Myvant en junio dicen que te comerán los bichos. Asi que todos miramos con cara de sorpresa cuando tras varios meses volvemos a ver una mosca. En todo este tiempo sólo he visto un moscardón enorme y menuda la hora porque el condenado no me dejaba dormir. Siempre he tenido predisposición a que me picaran los bichos y desde que he llegado a España los bichos se han cebado conmigo. Da igual que vaya o no al pueblo, mi cuerpo parece un campo de minas. Cuando me quejo me dicen que es porque tengo la sangre dulce. Si es que, no se puede estar tan buena…




