Resumen de 2006:
Enero: Comencé el año celebrando mi alta médica invitando a todo el que conocía y me encontraba por la calle a un tapón de Brennivinn, una bebida islandesa. Me sorprendió que no ofertaran ningún destino para irse de Erasmus a los estudiantes de documentación. Tuve un vuelo tranquilo a Reykjavik con todo mi botín a salvo y conocí a una italiana en el aeropuerto de Londres que resultó ser amiga de la ahora novia de un amigo italiano. Con el nuevo cuatrimestre las actividades culturales de la Universidad de Islandia volvieron, como las jornadas japonesas o el þorrablót. Además, había muchos cambios en Reykjavik ya que había llegado mucha gente nueva y me quejaba de la falta de yang. Celebramos el primer cumpleaños del año, al que vino hasta la policía que nos mostró para que usan los altavoces de sus furgones. Por último el Economist Intelligent Unit nos contó que Reykjavik es la tercera ciudad más cara del mundo.
Febrero: Me encontré un móvil y lo devolví, con el tiempo me enteré que los móviles islandeses eran libres. Decidí abandonar blogger y cambié el blog de sitio, lo que aún está pendiente es volcar todos los archivos antiguos sin tener que comprarme un dominio. Hubo elecciones en la Universidad de Islandia e Islandia fue reconocida como tercer país más acogedor por la lista Forbes. Descubrí que en Islandia no celebraban San Valentín y que tienen un día de las mujeres y otro de los hombres donde sus parejas les regalan. Vino Adeida Guevara a Reykjavik a contarnos su punto de vista sobre Cuba. Hubo fiesta temática en la ahora casa de Silvia sobre lo intergaláctico; vi el documental Screaming Masterpiece, sobre música islandesa y me llamó la atención como Islandia se volvía loca con los preliminares de una de sus pasiones: Eurovisión. Acabé el mes yéndome a Kulusuk, Groenlandia una semana.
Marzo: Volví de Groenlandia deshidratada, aunque el médico dijo que era infección de la nariz y estuve bastante tiempo con gafas de sol a todas horas. Me entrevistaron en Spaniards; tuve las primeras visitas con las que descubrí lo celosas que eran de su intimidad mis compañeras de piso con las que tuve una bronca por lo mal que se comportaron con mis amigos y casi me largo del piso. Conocí a uno de mis mejores amigos, el surfero alemán, que iba genial con sus dos coletas en la baby party. Me colé en un viaje de una asignatura de la universidad y vi la península de Reykjanes con explicaciones volcánicas. Una soriana vino también a verme e intentamos ir al norte, pero el tiempo era tan malo que me estampé con el coche de delante yendo a 3 por hora ya que nevaba en horizontal y no veía ni a 20 cm, pero sólo fue un susto ya que sólo se rallaron las matrículas.
Abril: Los días se alargaban y llegó mi cumpleaños sufriendo la furia lituana que consistió en mantearme sentada en una silla tantas veces como años cumplía. Cociné torrijas y arroz con leche para invitar a todos y mis compañeras de piso me regalaron un huevo de Semana Santa. Islandia celebró el primer día del verano y yo me comía la cabeza sobre mi futuro mientras compraba aterrada mi billete de vuelta a España. Comenzaron las primeras despedidas.
Mayo: Encontré trabajo en un hotel los fines de semana al que iba sin apenas dormir porque me pasaba toda la noche en la universidad estudiando o haciendo trabajos o porque estaba de fiesta. Mi hermano decidió no venir a verme por el fútbol y vino mi madre sola. La llevé a que viera el sur de Islandia y entre sus raras preguntas se dedicó a recoger la escasa flora islandesa, menos mal que no le da por los animales. El mes acabó con la fiesta de la toalla para celebrar un cumpleaños, lo que parecía muy subrealista acabó bastante bien.
Junio: Tras decidir que volvería a pasar el verano a Islandia, trasladé todas mis cosas a la que sería mi nueva casa los próximos meses. Me fui con el surfero y una de sus visitas a ver Landmannalaugar en 4×4 pero tuvimos que darnos la vuelta a mitad de camino por culpa de la nieve. Tras hacer los dos exámenes que tenía en Madrid me fui a Soria a celebrar las fiestas de San Juan . Este año no hubo que decir a nadie que no bebía alcohol porque estaba embarazada.
Julio: Volví a Islandia y me fui a Landmannalaugar con un francés y un italiano vísperas a la final del Mundial de Futbol, teniendo mejor suerte con el clima. Encontré trabajo en un indio en el que sólo trabajaba cuando él me llamaba. Hice un hiking de dos días con 6 italianos eufóricos que se pasaron parte del viaje cantando vítores futbolísiticos de Skogar a Þórsmörk. A día de hoy es el mejor viaje de mi vida, por lo distinto a todo lo que he realizado y por los improvistos que tuvimos. Durante tres días me fui a visitar el norte de Islandia atravesando las highlands y me encontré con que el mes acababa y no me llamaba el indio por lo que busqué otro trabajo al que pedí el día libre para ir al concierto de Sigur Rós.
Agosto: Pasé una semana con fiebre y me perdí el festival de Vestmannaeyjar al que tenía pensado ir. Por lo que pasé mi aniversario en Islandia entre delirios. Ya conocía la agenda cultural de Reykjavik del año pasado y llegó la Gay Pride y el Día de la Cultura que acabé de fiesta en un ático con surferos islandeses y nuevazelandeses amigos del alemán surfero. Vino a jugar el equipo de fútbol de España y un conocido de la Federación se quedó flipado de que llevara un año allí cuando le llamé para que me consiguiera entradas. Me fui a los fiordos del oeste con cuatro italianos con vuelta en avión para realizar el examen de recuperación que tenía y aprobé. Celebré mi fiesta de despedida entre amigos que llevaban tanto tiempo como yo y gente que acababa de conocer y me libré de que me regalaran un conjunto sexy porque los chicos que tenían tiempo libre no se atrevieron.
Septiembre: La vuelta a Soria me ayudó a aclimatarme a las temperaturas españolas aunque los bichos se me comieran. Lo que llevaba mal era el volver a vivir a casa de mis padres y a Soria lo que me hizo no saberme concentrar en los exámenes y acabar suspendiendo ambas, aunque en una de ellas la porfesora puso de su parte al no permitirme presentar prácticas y calificarme esa parte con un 0 ya que para ella mi caso era como el de los que trabajan. Tocaba buscar piso y tras varios castings de habitaciones libres acabé viviendo con el que fue mi apoyo el primer cuatrimestre en Islandia y un amigo suyo. Para acabar bien el mes me fui a ver a la soriana a Baviera, con Oktoberfest incluida y durmiendo una noche en el rellano.
Octubre: Tuve la primera boda de un primo. Tras varios reencuentros me hice amiga de un grupo de estudiantes de intercambio que me presentó un amigo y a veces salgo con ellos de fiesta. Encontré una beca con la que entretener mis tardes en el departamento de documentación de PwC.
Noviembre: Entre morriña islandesa encontré un trabajo en el que empezaría a principios de diciembre. Hubo quedada internacional de Erasmus en mi casa convirtiéndola en una comuna hippy con bronca de la portera y el presidente de la comunidad incluída.
Diciembre: Me pagaron lo que me debían de la beca económica del Erasmus y me daba cuenta que odiaba el trabajo de la nueva empresa y tras hablarlo en casa y preguntar a PwC si podía volver dejé el trabajo principalmente porque no había buen ambiente de trabajo. El gordo tocó en varios pueblos de Soria con los que no tengo relación y no me tocó. Pasé la Nochebuena en Soria, el 30 entregué la documentación para solicitar una beca al extranjero y pasé la Nochevieja en Zaragoza.




